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El último recital futbolístico de Toni Kroos en el Bernabéu

El jugador, a falta de la final de Champions y la Eurocopa se retira del fútbol con 34 títulos en sus vitrinas y una década vistiendo la camiseta del Real Madrid.

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Creador y webmaster de Analítica Fantasy. Ingeniero informático con más de una década de experiencia, apasionado del fútbol y del mundo fantasy.

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Enésimo concierto futbolístico de Antonio, quien jugó su penúltimo partido con la camiseta del Real Madrid, una noche de poca acción futbolística pero de muchas emociones, que seguro quedará marcada en la historia del club de las 14 Copas de Europa.

Desde el comienzo del partido se podía apreciar en la grada un tifo gigante agradeciéndole a Toni sus 10 años militando en el club merengue. Cada pase del alemán despertaba un "olé" o una ovación, y aunque los goles escasearon, la calidad no. Kroos intentó 110 pases y solo falló 3, logrando un 97% de acierto, típico del buen Toni, que una vez más ejerció de director de orquesta e hizo que se jugara a su antojo.

Carletto, como buen guionista lo escribió todo a la perfección, ensayó con los titulares de la final y, cerca del minuto 74, le dio entrada a Luka Modric, su compañero de mil batallas, para que todo el madridismo disfrutara por última vez de esa conexión tan bonita entre el croata y el alemán que ha dejado en anécdota a Romeo y Julieta. Fueron tan solo 13 minutos que coincidieron en el campo, pero había tanta energía que si prestan atención aún se puede escuchar el eco de sus pases.

Cerca del minuto 85, Ceballos se acercó a la banda para entrar en su lugar. Toni pidió una pausa para sacar una falta a escasos 30 metros de la portería. Lo intentó, pero el portero paró su disparo, quien podrá contarle a sus hijos que detuvo el último tiro libre lanzado por Toni Kroos en el Santiago Bernabéu.

Dos minutos después llegó el momento; ya era inevitable. El final que él mismo había determinado se acercaba, de fondo un concierto de aplausos que llevaban en volandas al jugador del dorsal 8 mientras todos y cada uno de sus compañeros se acercaban, algunos visiblemente emocionados. Pero Toni, como buen alemán, se mantuvo firme y con esa sonrisa que tantas y tantas veces enamoró al madridismo se fue levitando.

Cuando el telón bajó, las cámaras se quedaron con el protagonista, quien se tomó la molestia de saludar uno a uno a todos los trabajadores del club. Y es que Toni controla el balón como nadie, pero también sus principios y sus emociones, hasta que llegó su talón de Aquiles, aquello que le hizo romper carácter: el abrazo de su hija. No lo pudo soportar y finalmente se quebró en lágrimas, lágrimas que acompañaron muchos aficionados merengues y gran parte de la afición del fútbol mundial.

Las zapatillas de Antonio también descansarán, una historia que perfectamente podría ser inmortalizada en los libros de texto, y es que luego de 10 años atadas a sus pies, al fin podrán ocupar su lugar en la estantería del fútbol. Pocas historias de amor en la vida son tan bonitas como la del centrocampista y sus botas. Si Miguel Ángel reencarna, tendrá un reto mayúsculo en caso de que decida plasmar en un cuadro semejante derroche de talento. Y es que hay poesía por doquier: nunca un mal gesto, nunca un escándalo, 100% de calidad, de talento, de pase, de elegancia y de amor por su club.

Aún quedan un par de capítulos por escribir en la historia del francotirador alemán, algunos pases por dar, pero el más importante será el día 1 de junio, cuando se dé cita para disputar la final de la Champions y optar por su sexto título. Se nos va Antonio, se nos va un grande, pero queda el recuerdo de un jugador distinto, uno que decidió que nadie más que él iba a determinar dónde, cómo y cuándo daba su último pase.

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Jornada - 32

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