Un chispazo de los Williams, con gol de Iñaki y asistencia de Nico, encarriló el duelo ante el AZ Alkmaar, que sentenció Sancet. Noche redonda con la que La Catedral disfrutó del fútbol del Viejo Continente más de seis años y medio después. Ese es el lapso de tiempo que había transcurrido desde aquel duelo de octavos de final de la Europa League ante el Olympique de Marsella, una larga espera que se dejó notar en el ambiente.
Con la vuelta al equipo titular de Sancet, el hombre que enlaza la medular con el ataque de los leones, el inicio del equipo de Ernesto Valverde fue eléctrico, con un disparo al larguero de Yuri. Empujó el conjunto vasco, aunque también arriesgó en la salida de balón. Respondió el AZ con otra atrevida propuesta, dispuesto a discutirle el control del balón al Athletic, y el duelo se adentró en un interesante toma y daca con los remates lejanos de Van Bommel, hijo del exjugador del Barça.
El paso de los minutos hizo al Athletic dueño del ritmo de partido, pero sus ganas de agradar en el retorno europeo de San Mamés provocaron un exceso de precipitación a la hora de resolver las jugadas. Lo más peligroso, el golpeo desde la distancia de Galarreta, escaso botín para el arsenal ofensivo del que dispone el conjunto vasco. Enfrente, una buena opción para Buurmeester, blando en la ejecución desde el corazón del área rojiblanca.
El equipo de Valverde adelanta además al conjunto neerlandés en la tabla clasificatoria al situarse con cuatro puntos tras esta victoria y el empate de la pasada semana en Roma.

