Cuando al iniciar el segundo tiempo José Luis Gayá no salió al campo de juego frente al Rayo, inmediatamente se lanzaron alarmas. Y con toda la lógica del mundo, la entrada de Vázquez no tenía mucha lógica si no se trataba de algo físico.

Inmediatamente los grandes medios empezaron a reportar molestias físcas del lateral, pero no hubo nada claro hasta la rueda de prensa de Rubén Baraja. El entrenador, en el ojo de la tormenta, dijo que tuvo un pinchazo en los isquios. Una salida relevante.

Gayá es de los que mantiene cierto interés Fantasy en la escuadra valenciana aunque está a la baja en el mercado. Debe seguir en esa tendencia hasta que los entrenamientos de la próxima semana despejen el escenario, pero la duda es clara rumbo al juego con el Valladolid, el vecino de abajo en el descenso de La Liga.

Será un duelo de sotaneros en el cual varios hombres del Valencia tienen crédito para dar algunas notas agradables dado su valor de mercado. Gayá era uno de ellos, pero ahora el suspenso es evidente.

Por cierto, uno de los sustos en el juego de hoy, el de Rioja, que salió llorando en la primera mitad, se despejó en 15 minutos al jugar sin problemas el complementario y fue el mejor valorado, un detalle relevante para la venidera fecha.