La segunda ronda de la Copa del Rey le toca al Osasuna con una carga de estrés exacta, no hay excesos ante rivales de "alto nivel" en medio del calendario liguero. El plantel navarro salió bien parado por cercanía geográfica y por nivel del rival copero.

Los de Alescio Lisci se medirán a inicios de diciembre con el Ebro, en Zaragoza, un equipo de 2da RFEF, y el míster sabe que no se puede confiar en exceso pero que tampoco hay que exprimir a los titulares más habituales.

El choque está entre compromisos con el Mallorca, en las islas, y con el Levante, en El Sadar, dos choqes de mucha trascendencia, rivales "directos" ante los cuales tienen que cumplir y sumar, pero que no le demandan estrés elevado al estar en la segunda mitad de la tabla de Liga. De todas maneras, la poca profundidad del banquillo va a exigir a varios hombres.