Cristiano Ronaldo volvió a acaparar todos los focos en la previa del España - Portugal. La llegada de la selección portuguesa a Dallas desató una auténtica revolución entre los aficionados, que se concentraron en los alrededores del hotel de concentración para intentar ver de cerca a su gran estrella.
El Adolphus Hotel, donde se aloja Portugal, estuvo rodeado por un amplio dispositivo de seguridad que no evitó que Commerce Street se llenara de seguidores con la camiseta del dorsal 7. Una imagen que volvió a repetirse, como ya ocurrió durante la estancia del combinado luso en Toronto, confirmando que Cristiano sigue siendo uno de los grandes reclamos del Mundial.
La expectación también se trasladó al AT&T Stadium, escenario del duelo entre España y Portugal, donde el delantero compareció ante los medios junto al resto de protagonistas de la jornada.
"Ojalá no sea mañana mi último partido"
El capitán portugués fue preguntado por el que, salvo sorpresa, será su último Mundial, una cuestión que respondió con su habitual sentido del humor antes de dejar una reflexión cargada de significado.
"Ayer en el vuelo había una azafata argentina. Sabía que eras argentina por la manera en la que me miraste. Si quitas los ojos rápido es que no te gusta Cristiano", bromeó entre risas.
Acto seguido, dejó la frase más destacada de su comparecencia:
"Voy a disfrutar al máximo del que será mi último Mundial. Ojalá que no sea mañana mi último partido. ¡Así me podéis matar un poco más!"
Concentrado en el reto ante España
Más allá de su futuro, Cristiano aseguró que Portugal afronta el encuentro con máxima concentración, consciente de la dificultad del rival y de las sorpresas que ya ha dejado el torneo.
"Estamos aquí por este motivo. Vamos a mejorar y hay partidos complicados. Varios equipos importantes han sido eliminados. Queremos estar tranquilos. Mañana nos enfrentamos a un equipo muy difícil y estamos preparados."
Portugal buscará ante España el pase a la siguiente ronda con la experiencia y el liderazgo de Cristiano Ronaldo, que afronta cada partido con la posibilidad de ser el último de su carrera mundialista.

