El Valencia vivió una primera parte para olvidar en El Sadar, donde cayó en errores que marcaron el rumbo del partido frente a Osasuna. El conjunto de Carlos Corberán, desbordado desde el inicio, recibió un gol en el minuto 9 obra de Budimir tras un desajuste defensivo que dejó a la zaga descolocada.
El golpe más duro llegó en el minuto 21, cuando José Luis Gayá fue expulsado con roja directa. El capitán valencianista falló en un despeje aparentemente sencillo: golpeó el balón con el pie de apoyo y dejó a Víctor Muñoz en ventaja. En su intento por rectificar, derribó al jugador osasunista, lo que llevó a Jesús Gil Manzano a mostrarle el camino de vestuarios.
Gayá, consciente de su error, se marchó visiblemente afectado. En un gesto de rabia, tiró el brazalete de capitán al suelo antes de recogerlo y entregarlo a Tárrega, que asumió el liderazgo en el campo.
La tensión no acabó ahí. Corberán decidió rearmar al equipo dando entrada a Jesús Vázquez, lo que obligó a retirar a Dani Raba. El mediapunta no encajó bien la decisión: salió corriendo al ver su dorsal en el cartel del cuarto árbitro, rechazó el gesto de ánimo de Javi Guerra y se marchó directo al banquillo sin mirar a su entrenador. Lejos de sentarse junto a sus compañeros, optó por ocupar un escalón apartado, dejando una imagen de enfado que no pasó desapercibida para las cámaras.

