Este domingo Balaídos hizo honor y tributo a su ídolo Iago Aspas. Fue el homenaje en su partido número 500 con el primer equipo del Celta. Pero no fue titular.
La grandeza del momento es que llegó la situación de leyenda. Con el partido abajo, Aspas salió al campo y dio el empate para euforía local. Tras el juego Aspas brindó declaraciones:
"Vi el balón en la frontal y esos son los disparos que me gustan a mí, que te viene el balón de cara. Vi el hueco y contento de poder ayudar al equipo, aunque queríamos conseguir una victoria".
"Estoy muy contento y agradecido, sobre todo a la gente, a la afición, a los niños a los que veo su cara día a día cuando te paras a firmar un autógrafo o a sacarte una foto. Para mí es un regalo cada partido que juego aquí delante de mi gente. Ya dije cuando volví del Erasmus, como me dice la gente, en el año 2015 que venía para no marcharme jamás, para intentar batir todos los récords posibles".

